Ese mismo día, al atardecer, Violeta fue llevada al hospital, en silla de ruedas aún, para que le hagan una transferencia a psiquiatría. Su madre, al llevarla, fue interrumpida por unos periodistas. Deseaban obtener mayor información sobre el caso Violeta Espinoza.
- Señora, buenos días. ¿Es usted la madre de la jovencita que despertó del coma?
Elvira: Si, señorita. Fue realmente un milagro.
- ¿Cuánto tiempo exactamente transcurrió para que ella despertara? ¿Cómo fue? ¿Cómo se siente su hija? ¿Cómo se sintió usted?
Elvira: La espera duro cuatro años y medio, casi cinco. Mi hijo y yo ya habíamos perdido las esperanzas, íbamos a desconectarla. Justo ese día, ella despertó. Ahora la llevo a tratamiento psiquiátrico.
- ¿Su hija tiene problemas psicológicos? ¿Los ha tenido luego de despertar? ¿O ya los tenía anteriormente?
Elvira: Antes del accidente, mi niña era completamente normal. Todo cambio cuando despertó. Ella ha estado manifestando problemas psicológicos, hablando cosas extrañas. Ni siquiera tengo idea de cómo puede tener esos pensamientos, si se supone que ha estado semimuerta durante cinco años. Su mente debería estar en blanco, solo con lo que adquirió durante su niñez.
- Dime niña, ¿Qué fue lo que sentiste al despertar? ¿Cómo se siente regresar de la muerte? ¿Recuerdas algo de cuando estuviste en coma? ¿Has ido a un lugar como el paraíso, o no has experimentado nada?
Violeta: No recuerdo nada. Eso creo. Solo desearía ir a las colinas por unas flores.
- ¿Colinas? ¿Flores? ¿Eso hay en el otro mundo? No tengas miedo, dinos que has visto en el más allá. Sigue recordando, niña.
Violeta: (reaccionando) Mamá, diles que se vayan. A ella y al señor que esta grabándonos. Diles que nos dejen en paz.
Elvira: Señorita, disculpe. Podría hacer el favor de retirarse.
- Pero nosotros no queremos hacerles daño, solo queremos que nos den información acerca de…
Violeta: ¡Váyanse de una buena vez! ¡Déjenme en paz!
- Está bien, lo sentimos. ¿Podemos regresar en otra ocasión?
Violeta: ¡Largo!
Los periodistas se fueron. La madre de Violeta se quedó asombrada por la actitud de su hija. Ella casi nunca se comportaba de esa manera. Siempre fue amable y dulce. Al llegar donde el psiquiatra, le contó lo sucedido.
Mientras él conversaba con la señora, encargó a Violeta con unos psicólogos, que la pusieron bajo efecto de hipnosis. Luego de ello, le hicieron una serie de pruebas. En una de ellas, le hicieron dibujar. Unas horas después, analizaron los dibujos.
Psicólogo: Que lindos dibujos. ¿Qué significa esto, niña?
Violeta: Es mi colegio, cuando estaba en primer año de secundaria. Y ellos son mis amigos.
Psicólogo: ¿Y porque hay dos niños que esta apartados? ¿Quiénes son?
Violeta: Ellos no son mis amigos. Los odio. Por su culpa estuve muerta por casi cinco años. Si pudiera matarlos, lo haría.
Psicólogo: Mmm, ya veo. Guardas un rencor hacia ellos. ¿Cómo es que ellos son responsables de tu muerte?
Violeta: Roger no era un niño, era un desgraciado, un maldito que solo quería aprovecharse de mí. Aprovecho que estaba en la azotea del tercer piso del colegio para sus asquerosidades. Como no tuve otra forma de escapar, preferí la muerte a estar en sus manos impuras. Fue por eso que tuve aquel accidente. En cuanto a Marilia, ella fue su cómplice. Ella me hizo subir a la azotea.
Psicólogo: Esto es un dato importante. ¿Ya se lo dijiste a tu madre?
Violeta: No me creería. Ella solo existió para exigir que yo sacara buenas notas. Pero ahora se muestra más amable, debido a que sabe que en cualquier momento podría perder la vida.
Psicólogo: Esto hay que analizarlo luego. Veamos el siguiente dibujo. ¿Y ésto que significa?
Violeta: Es el bosque, y allí está el mar, chispeante y con olas doradas. Era un lugar muy extraño. No veía a nadie, estaba perdida.
Psicólogo: ¿Esto fue lo que viste luego de caer en coma, verdad?
Violeta: Si, supongo que lo soñé.
Psicólogo: ¿Y en este dibujo, quién es ese chico?
Violeta: Su nombre es Endor. Él fue mi guía en el viaje. El camino estaba lleno de cosas mágicas y muy bonitas. En ese dibujo me estaba enseñando a volar. Se siente maravilloso.
Psicólogo: ¿Podías volar en tus sueños?
Violeta: En ese momento descubrí que podía volar. Necesitaba hacerlo, para cruzar el camino.
Psicólogo: ¿El camino a dónde?
Violeta: (pasando de dibujo) A ese lugar. El paraíso, el País de las Maravillas.
Psicólogo: ¿Y todo eso soñaste? ¿Había hadas, flores y colinas, árboles con frutos raros?
Violeta: Por supuesto. Las frutas eran deliciosas. Mi preferida era la manzana rosa.
Psicólogo: Interesante. ¿Y este dibujo, porque solo dibujaste una flor?
Violeta: Es la flor más bella que existe. Es mi preferida. La más hermosa que hay en el País de las Maravillas.
Psicólogo: ¿Es una violeta? ¿O me estoy equivocando?
Violeta: Entonces si era una violeta. Yo creí que solo fue un sueño normal. Yo no lo sabía, él me lo dijo.
Psicólogo: ¿Quién te lo dijo? ¿No sabias que esa flor era una violeta?
Violeta: No lo sabía. Le pregunte a Marilia ese día, y no lo sabía. Endor me dijo que esa flor era una violeta, que se llamaba como yo. ¿Cómo iba a saberlo? No dependió de mí, no era un sueño.
Psicólogo: Violeta, esa palabra podría definir que lo que tuviste no fue un simple sueño. Bueno, creo que terminamos por el día de hoy.
Habían pasado unos minutos. Violeta había salido del estado de hipnosis y recordó las cosas que dijo. Recordó las palabras de Endor e inmediatamente habló con el psicólogo.
Violeta: (recapacitando) Señor, un favor. No diga nada de lo que le dije. Por favor.
Psicólogo: Pero si esto justamente es lo que le tengo que decir al psiquiatra para tu diagnóstico. Lo que me pides es imposible.
Violeta: Entonces dígaselo solo a él. No quisiera que los periodistas ni la gente se enteren de esto. Fue una promesa.
Psicólogo: ¿Una promesa? ¿Qué prometiste, a quién?
Violeta: Eso no importa. Solo prométame que no le dirá de esto a nadie más que al psiquiatra.
Psicólogo: Está bien. Lo prometo.
Pasó aquella mañana. Mientras el psiquiatra y los psicólogos analizaban los datos, tanto los dibujos de Violeta como la conversación con su madre, llego un grupo de periodistas.
- Doctor, buenos días. Sé que es usted el encargado del caso de la niña Violeta Espinoza, quien regreso del coma. Podría por favor decirnos todo lo que sepa acerca de ella.
Psiquiatra: Buenos días, ¿Desean información del caso de la niña para la prensa?
- Así es, señor. Necesitamos que todo el país esté informado sobre este milagro hecho realidad.
Psicólogo: Doctor, un momento. Necesito hablar con usted inmediatamente.
Psiquiatra: ¿Qué ocurre?
Psicólogo: (alejándose de los periodistas) He conversado con Violeta. La niña me pidió que no le dijera nada acerca de los dibujos. Informe de lo que quiera a los periodistas, pero por favor, no muestre los dibujos.
Psiquiatra: ¿Y por qué razón la niña no quiere que nadie sepa sobre los dibujos?
Psicólogo: No me quiso decir la causa, pero entre las palabras que soltó inconscientemente dijo algo sobre una promesa. Habló de una persona llamada Endor, y al parecer la promesa se la hizo a él.
Psiquiatra: Eso que me estás diciendo es muy extraño. Parece que la niña está comenzando a caer en estado de delirio.
Psicólogo: No lo sé, doctor. Pero por el momento será mejor que no diga nada.
Psiquiatra: Esta bien. Esto lo estudiaremos detenidamente.
Le comunicaron todo a los periodistas, excepto la interpretación de los dibujos. Luego de que estos se fueron, los médicos continuaron con el análisis.
Psiquiatra: ¿Qué significa esto?
Psicólogo: El primer dibujo trata acerca de sus compañeros del colegio. Esos dos niños de allí, según ella, fueron los culpables de su accidente.
Psiquiatra: ¿Qué? ¿Puede recordar a sus compañeros del colegio? ¡Esto es simplemente increíble!
Psicólogo: ¿Por qué, doctor?
Psiquiatra: Se supone que las personas, luego de un estado de coma así de prolongado, según casos en el extranjero, suelen olvidarlo todo. Incluso olvidan sus nombres. Pero este caso es increíble.
Psicólogo: Y eso no es nada. Mire los siguientes.
Psiquiatra: ¿Qué representan estos gráficos? Parece como… el edén.
Psicólogo: Es el mundo al que llego luego de caer en la inconsciencia. Parece que de esto se trata lo que mucha gente comenta. La existencia de vida luego de la muerte.
Psiquiatra: No, es que no puede ser posible que lo vea así de claro. Pudo haber sido un sueño, o un pensamiento interior.
Psicólogo: Creo que dio con la clave, doctor. Sus dibujos y comentarios son únicos, diferentes a los de cualquier paciente. Incluso de los que también estuvieron en coma. Esto solo se explica de una manera. Todas las personas tienen un mundo interior, un subconsciente. Es de allí de donde proceden los sueños.
Psiquiatra: ¿Y esa enorme flor? ¿Por qué aquí solo dibujo una flor?
Psicólogo: Esa flor hace que todo esto carezca de sentido. La niña me dijo que era una violeta. Pero dijo que mientras estaba aquí, jamás supo su nombre. Pero que allá, la persona que ella denomina “Endor”, le dijo el nombre de la flor.
Psiquiatra: ¿A qué te refieres con “allá”?
Psicólogo: Ella habla de otro mundo, lo dibujo como un paraíso, lleno de vegetación y seres extraños. Lo denomina “El País de las Maravillas”.
Psiquiatra: Interesante. Las hipótesis sobre casos como este ya han sido planteadas muchas veces, pero en ninguno de ellos las cosas se podían ver tan claras.
Psicólogo: Pues, esas son las manifestaciones, doctor.
Psiquiatra: Esto es muy extraño. Existen dos posibilidades. O la niña está comenzando a sufrir alucinaciones, o es verdad que hay vida después de la muerte. Eso todavía falta comfirmarlo. Pero si la segunda opción es la que resulta verdadera, este conocimiento podría revolucionar todos los campos de la medicina y la ciencia en general.
Psicólogo: Tiene razón, doctor.
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