Habían pasado los días luego de aquel acontecimiento. Violeta se sentía feliz de que al fin logró uno de sus mayores sueños durante la secundaria, pero sabía que aquello no era el final, sino tan solo el comienzo. Los días eran normales, pero las noches eran mágicas. Cuando Violeta dormía, viajaba constantemente a ese lugar. Aquel se había convertido en su refugio durante sus sueños. Allí era de día siempre, mientras que en la Tierra era de noche. Violeta conversaba con Endor todas las noches, contándole lo que le sucedía. Le había contado de su ingreso a la universidad, y de que sus anhelos se comenzaban a cumplir. Pero también le habló de otra cosa.
Endor: Violeta, ¿Ocurre algo? Percibo algo en tus ojos.
Violeta: Endor, hay algo que hice mal. No estoy cumpliendo debidamente con mi deber de dios.
Endor: Tú eres el ser más maravilloso que he conocido. ¿Por qué dices eso?
Violeta: Endor, tengo miedo. Algo malo está sucediendo en la Tierra.
Endor: ¿Qué sucede, Violeta? ¿Qué es lo que te asusta tanto?
Violeta: ¿No te has dado cuenta? Debiste observarlo a través del lago. Todos se están dando cuenta que algo ha pasado mientras estuve en coma, esto es muy peligroso. Sospechan que existe otro lugar.
Endor: Violeta, no te preocupes. No habrá problema mientras no estén seguros de la existencia de este mundo. Tranquila.
Violeta: Lo que pasa es que un grupo de médicos está investigando mi caso, y creo que han comenzado a sospechar. Han estado tratándome con hipnosis, hicieron que pierda el control sobre mi misma. Entonces aprovecharon para preguntarme muchas cosas. Lo siento, Endor. No fui capaz de cumplir la promesa, no pude guardar el secreto. Perdóname, por favor.
Endor: Tranquila, mi diosa. No soy nadie como para que me pidas perdón. Es algo muy serio lo que está pasando, pero tenemos que controlarlo. No creo que aún hayan confirmado su teoría. Por favor, trata de no decir nada más. Te lo imploro como un favor de vida, de allí dependemos todos nosotros, todo tu mundo.
Violeta: Lo intentaré. No dejare que nadie sepa más acerca de este mundo. Será nuestro secreto. Mi misión es protegerte y proteger a todo mi mundo. No puedo fallar ni renunciar a mi deber.
Endor: Se lo agradezco de antemano, mi diosa.
Violeta: Por favor, deja de tratarme así. Me incomodas.
Luego de estas palabras, los jóvenes comenzaron a reír sin razón aparente alguna.
Un día como cualquiera amaneció. Como era constantemente, llevaron a Violeta a sus análisis médicos y psicológicos. En lo que refiere a salud física, Violeta se encontraba muy bien, pero su salud mental aún tenía problemas. Además, Violeta se negó a tocar el tema de la vida después de la muerte.
Psicólogo: Hola, Violeta. ¿Cómo estas hoy?
Violeta: Bien, doctor.
Psicólogo: Te ves muy linda, además estas creciendo. Pronto cumplirás diecisiete años, ¿verdad?
Violeta: Pues, así es, doctor.
Psicólogo: Y dime, ¿Cuándo iniciarás tus clases?
Violeta: Falta cerca de medio año aún.
Psicólogo: Qué bien, así tendrás tiempo para descansar después de haber estudiado tanto. Medicina no es una carrera fácil.
Violeta: Lo sé, doctor. Es por eso que estudié mucho.
Psicólogo: Eso está muy bien, siempre y cuando no te hayas sobreesforzado. Cuando te preparaste, ¿dormías tus horas completas?
Violeta: Mmm…algunas veces.
Psicólogo: Pero estos días si estas durmiendo bien.
Violeta: Efectivamente.
Psicólogo: ¿Recuerdas con que has soñado ayer?
Violeta: No, doctor.
Psicólogo: ¿Ya no recuerdas nada sobre aquel lugar del que me hablaste. ¿Recuerdas lo que me dijiste sobre “el País de las Maravillas”? ¿No sueñas con el?
Violeta: ¿De qué habla? Yo nunca le dije eso.
Psicólogo: No trates de negarlo, Violeta. Tú recuerdas muy bien lo que me dijiste.
Violeta: No le entiendo doctor. No sé de qué me está hablando.
Psicólogo: ¿Recuerdas que me dijiste que fuiste a un lugar maravilloso? ¿Y qué tuviste un guía que se llamaba Endor?
Violeta: ¿De dónde saca usted eso? ¿Acaso está loco?
Psicólogo: ¡Dios mío!, ya no recuerdas nada. ¿Has sufrido algún golpe o contusión últimamente?
Violeta: No, doctor.
Psicólogo: Mmm…ya entiendo lo que pasa. Escúchame, si no quieres hablarle a nadie sobre aquel lugar, no tienes que hacerlo. Pero eso sí, si no confías en ninguna persona, tendrás muchos problemas.
Violeta: Yo confió en alguien. Alguien que me está observando siempre. Alguien que siempre me protegerá, y a quien tengo que proteger.
Psicólogo: ¿Te refieres a Dios? Escucha, niña. Dios es un ser abstracto. Él es el creador de todas las cosas, pero nunca podrás verlo ni hablar directamente con Él. Tienes que confiar en otro ser humano. No necesariamente en mí, puedes decírselo a tu madre o a algún amigo.
Violeta: Doctor, nunca crea en lo que ve. Crea en lo que no ve. Lo siento, pero no puedo decirle nada. Solo le digo que usted no está solo. Hay alguien que siempre lo observa. Y nunca diga que no lo llegaremos a ver. Todo es posible.
Psicólogo: ¿Has visto a Dios?
Violeta: Yo no, pero conozco a alguien que si llego a ver a su dios. Nunca diga que algo es imposible.
Psicólogo: Lo que me dices es muy interesante. No lo entiendo completamente, pero es interesante.
Violeta: Doctor, quería preguntarle, ¿Cuánto tiempo durará la cita?
Psicólogo: Lo que tenga que durar. No te apresures.
Violeta: Desearía que sea rápido.
Psicólogo: ¿Tienes prisa? Necesito que me digas muchas cosas.
Violeta: No pierda su tiempo. No lo haré.
Psicólogo: Mmm, veo que no quieres hablar de esto. No te preocupes, no se lo diré a nadie.
Violeta: No le creo. Es usted un psicólogo y su función es sacar información de sus pacientes para dársela al psiquiatra. Él se encargara de difundirlo todo. Ustedes solo buscan el interés de la ciencia, no el de las personas.
Psicólogo: Escucha, Violeta. Solo queremos ayudarte. Es necesario que nos digas todo. Has pasado por una experiencia muy fuerte, y es mejor que nos digas todo lo que viste para determinar en qué te podemos ayudar.
Violeta: Yo no necesito ayuda de nadie. Deje de estarme molestando.
Psicólogo: Mmm, bueno, creo que terminamos la sesión por hoy. Al parecer no estás en condiciones de manifestar nada.
Violeta: Adiós, doctor.
Violeta y su madre salieron de la consulta. Pocos pasos dieron antes de ser detenidas por un grupo de periodistas, ansiosos de información.
- Hola, Violeta. Por favor, cuéntanos acerca de tu experiencia en el otro mundo.
Violeta: No le quedo claro lo que le dije la vez pasada. ¡Largo de aquí!
- Pero, niña. Solo queremos unas palabras.
Elvira: ¡Dejen en paz a mi hija!
- No le queremos hacer daño. Solo háblanos de tu experiencia, Violeta.
Violeta: ¡Váyanse de aquí! ¡Estoy harta de que todos quieran preguntarme lo mismo! ¡Déjenme en paz! ¡Largo!
- Escucha, no pensamos irnos hasta que nos lo cuentes todo. Esta vez sí tenemos que conseguir información, como sea.
Violeta: ¡Interesados! ¡Eso es lo que son ustedes! ¡Son como todos en este asqueroso planeta! ¡Toda la gente como ustedes debería morir! ¡No entiendo porque Dios aun los mantiene con vida!
Poco después Violeta comenzó a convulsionar. Los periodistas, en vez de tratar de ayudarla, filmaron todo lo ocurrido. Iba a ser una gran noticia. Era casi como un ataque de epilepsia, pero luego de ello Violeta quedo inconsciente. Su madre estaba desesperada. Pidió ayuda a los doctores, enfermeras, auxiliares, a todo aquel que encontraba en su camino. Inmediatamente la llevaron a emergencia. Minutos después despertó. Los médicos determinaron que Violeta había padecido un shock neurógeno. Una lesión neural ocasionada por una fuerte impresión, ocasionó un disturbio en el sistema nervioso autónomo. Era muy sorprendente que despertara tan pronto, pero estaba muy pálida y rara, y tenía la mirada perdida.
Elvira: Doctor, ¿Mi hija se recuperara?
Doctor: No lo sé, señora. Su hija es fuerte, y ha demostrado que los milagros existen. Pero si el impacto mental que ha padecido es muy fuerte, siento decirle que no hay muchas esperanzas.
Elvira: Seguramente fue por el excesivo estudio que hizo antes de postular. Fue muy sorprendente su ingreso, pero la verdad hubiera preferido que descanse un poco más y se recupere.
Doctor: ¿Segura que fue por eso, señora? ¿Qué fue lo que paso antes de que su hija reaccionara de esa forma?
Elvira: Llegó un grupo de periodistas, que hablaron con Violeta y le preguntaron sobre su experiencia en el otro mundo. Ella no quiso hablar, pero la forzaron. Fue entonces cuando, luego de decirles a los periodistas que se fueran, tratando de expulsarlos, comenzó a temblar y convulsionar.
Doctor: Mmm, creo que ya veo lo que pasa.
Elvira: ¿Qué, doctor?
Doctor: Esto es algo obvio. Violeta no podía volver a ser la misma de antes luego de aquel accidente. Seguro tiene algún pequeño conflicto interno, algo que cualquier persona normal solucionaría con facilidad, pero ella no.
Elvira: ¿A qué se refiere, doctor? ¿Acaso mi hija tiene alguna enfermedad mental?
Doctor: No sabría decirle si tiene alguna enfermedad, pero ella aún debe sentir el impacto de haber regresado a la vida. Las personas, en determinadas regiones de la corteza cerebral, en el cíngulo anterior y la región frontoinsular, tenemos unas células denominadas neuronas del huso. Estas células actúan frente a estímulos emocionales y desencadenan respuestas fisiológicas. Seguramente estas células se vieron afectadas en la corteza cerebral de Violeta, a raíz del accidente. La presencia y la insistencia de los periodistas hizo que sus neuronas del huso reaccionaran, pero como no están en condiciones normales probablemente se hiperactivaron y eso fue lo que desencadenó aquella crisis nerviosa en su organismo.
Elvira: ¿Pero porque Violeta se habrá molestado tanto con la presencia de los periodistas?, yo creo que allí exageró un poco.
Doctor: La causa radica en la presión que siente su hija. Su psiquiatra me habló acerca del caso. Ella supuestamente ha viajado a un mundo imaginario luego de morir, y le hizo una promesa a “alguien” de ese mundo. La promesa era mantenerlo todo en secreto. Es por eso que se niega a seguir hablando del tema. Todo es por una promesa.
Elvira: ¿Y eso quien lo dijo?
Doctor: Según me dijo su psiquiatra, son palabras de la misma Violeta.
Elvira: ¿Doctor, quiere decir que mi niña ha estado muerta durante 5 años, y que ha resucitado?
Doctor: Así parece, señora. Hay que seguir investigando en el campo, debido a que es un territorio casi totalmente inexplorado por la ciencia. Esto ya comienza a relacionarse con la filosofía y la religión más que con la medicina. Es un tema desconocido.
Elvira: Investiguen todo lo que puedan acerca de mi hija, por favor. Quiero saber la explicación a ese milagro, y saber cómo puedo ayudar a Violeta.
Doctor: Será muy difícil si su hija se niega a seguir colaborando, pero no va a ser imposible. Por el momento debemos seguir su tratamiento hasta que poco a poco se adapte a la vida en sociedad. Además, tiene algunos meses en que la podremos ayudar, antes que entre a clases. Y por supuesto, felicitaciones por su ingreso, obtener una vacante en Medicina Humana luego de haber padecido un coma es en verdad… ¡Increíble!
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